Tenerife Mágica
TENERIFE
La isla mágica
Cuando volví de mi viaje a Tenerife, la palabra que más usé para describir esta isla es: mágica.
Ha sido mi primer viaje en solitario y ha sido perfecto.
Para no aburrir mucho con los preludios, este viaje llevaba en mi cabeza unos años: quería ir a Canarias y quería ir sola. Pues bien, a mediados del año pasado se alinearon los planetas: posibilidades económicas, laborales y personales ¡por fin en sintonía!
Al principio estaba un poco perdida y no sabía bien si hacer 2 o 3 islas, ir con un viaje más o menos organizado, etc. al final pensé: déjate llevar, no organices. Y así fue, lo único organizado eran los vuelos y el alojamiento.
Pensé que era más cómodo centrarme en una isla así que elegí Tenerife.
Lo primero que necesitaba era descansar, así que empecé a buscar alojamientos por el sur de la isla que estuviesen alejados de complejos hoteleros y turísticos. En un primer momento me llamó la atención la zona sureste; había varios pueblos interesantes y viendo las fotos de la zona comprobé que era un buen sitio para mi primer retiro. Busqué a través de Booking y me encantó una casa en Abades: "La casa del sol". En un primer momento vi que era demasiado grande para mí sola pero es que me encantaba el lugar. Abades en un pueblo, o más bien conjunto de casas, todas iguales, en una costa totalmente salvaje. Si buscas soledad, tranquilidad y no te importa el viento, es tu lugar. Imagino que en verano estas casas estarán llenas de gente que viene a pasar las vacaciones pero en noviembre es un lugar inóspito y maravilloso.
Como atractivo añadido para las personas a las que nos gustan los lugares abandonados, en Abades existe una zona enorme donde hubo un proyecto de colonia para curar la lepra; según he podido leer, no se terminó de construir ni se llegó a usar porque aparecieron tratamientos para esta enfermedad y ya no tenía sentido aquel complejo, y menos mal, porque me parece algo horrible en plan ghetto: los apestados fuera.
Arquitectónicamente es bastante interesante ya que es de estilo brutalista, tan de moda por el régimen franquista; muy en la línea de El Valle de los Caídos. A mí personalmente me llama la atención este estilo porque la sensación que transmite es de grandilocuencia, querer adornar un pensamiento de poder opresivo con tanto cemento.
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| Iglesia abandonada en Abades |
A lo largo del viaje descubriré que Tenerife cuenta con una arquitectura muy variopinta y contrapuesta, toda una delicia para los amantes del arte.



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